El abogado de Bombal, Gabriel Betti, consiguió que un productor agropecuario de la localidad de Bigand logre cobrar una deuda dolarizada, adquirida en el año 2002, por la venta de un campo.
La resolución, dictada por el Juzgado de Distrito Civil y Comercial de la segunda nominación de Venado Tuerto, a cargo del magistrado Marcos Ferrarotti, establece que los demandados deberán pagar la deuda en dólares, además de los respectivos intereses.
“Es un fallo inédito o poco común, porque nadie o casi ningún juez condena a pagar el ciento por ciento en dólares, ya que siempre buscan posturas intermedias o equitativas”, explicó Betti.
En abril de 2001, un productor de Bigand vendió una fracción de terreno de campo de 407 hectáreas en Venado Tuerto. En el momento de la transacción los compradores abonaron el 50 por ciento del valor total, y acordaron que la mitad restante se pagaría en abril de 2002, constituyéndose una hipoteca en garantía por dicho monto.
En el mismo mes de 2002, los demandados reconocen haber suscripto la hipoteca por el saldo impago en dólares, pero abonaron ese mismo importe en pesos, más los intereses, y los montos correspondientes al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER).
En la oportunidad se realizó la escritura de cancelación, donde quedaron definidas las posiciones de ambas partes. Por un lado, los deudores manifestaron que los importes fueron entregados como saldo total de la operación, y consideraron que el pago era “cancelatorio”, mientras que los acreedores aceptaron recibir el monto en pesos, pero “a cuenta”, y aclararon que solicitarían una “revisión del contrato” porque consideraban que debían cobrar en dólares.
En su alegato, Betti aseguró que “los vendedores recibieron el dinero a cuenta porque la legislación los obligaba”, al tiempo que exigieron el pago en la moneda estadounidense porque “los inmuebles rurales no sólo han mantenido su valor en dólares, sino que se han incrementado, al igual que los frutos que se obtienen del mismo”.
Ante lo expresado por Betti, la justicia sentenció que los demandados deberán pagar la diferencia existente entre lo abonado y la suma necesaria para alcanzar el costo del inmueble en dólares, a lo que se suma un interés del 4 por ciento anual desde abril de 2002 hasta la fecha de pago.
Caso inverso
En el año 2002 Betti fue protagonista de otro fallo judicial considerado inédito, pero en este caso a la inversa, porque logró que la justicia de Rosario dictara una sentencia a favor de la pesificación de una deuda. En esa ocasión la medida benefició a un productor que tenía pasivos en dólares, y su deuda fue pesificada con la equivalencia “de un dólar un peso, más el 4 por ciento anual de intereses”.
Los fallos más comunes
El abogado local explicó en la mayoría de los casos, las sentencias más comunes son: la pesificación de la deuda a 1,40, o el “esfuerzo compartido”. El primero de los casos consiste en pagar por cada dólar 1,40 peso más el índice CER y un 4 por ciento de interés anual. Mientras que en el “esfuerzo compartido”, lo que se hace es repartir la pérdida entre los dos (si el dólar hoy ronda los cuatro pesos, y la diferencia con la moneda local es de 3 pesos, ese monto se reparte, donde acreedor y deudor resignan 1,5 peso).
“Me pareció injusto que un campo que se vendió a 2.800 dólares lo paguen a 2.800 pesos, cuando hoy vale 16 mil dólares, y que el precio pizarra de soja que era de 18 pesos el quintal al momento de la venta, cuando hoy está a 90 pesos, y en un momento llegó a 120 aproximadamente”, señaló el abogado.
En todo momento Betti mostró su satisfacción por haber obtenido “un fallo favorable que a toda luz parecía imposible”, donde un profesional de un pueblo pequeño “sin trascendencia mediática, logró imponer su postura ante un bufet de Capital Federal, integrado por numerosos abogados, con especialistas en cada rama o tema, y a un estudio de Venado Tuerto”.
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