Chapuy: vecino quiere forestar la región con árboles que producen diez veces más de oxigeno


Se trata de la especie conocida como “Kiri”. Además proyecta armar una cooperativa con productores zonales

En la localidad de Chapuy, Hugo Zurano, se encuentra trabajando desde hace muy poco en un proyecto para poblar la región de un tipo de árbol especial: el “Kiri”, que entre otras cualidades, produce diez veces más oxigeno que otros árboles y capta en la misma proporción la emisión de dióxido de carbono.

La planta, de origen chino, en dos años puede venderse a la industria celulósica, en cuatro como postes y en ocho como árbol maduro. Sus hojas pueden usarse como abono o forraje para el ganado. Por su bajo contenido en aceites y resinas, es muy resistente a plagas y enfermedades. Y vuelve a crecer de raíz luego del corte.

En Chapuy, lo están atendiendo como proyecto ornamental porque su flor es hermosa. Y armando una iniciativa de forestación a nivel regional con la idea de formar grupo de agricultores y productores que van a apostar a la forestación, porque se dieron cuenta que todavía no es tarde.

El productor forestal, explicó que formarán una cooperativa donde cada socio integre acciones, a razón de “un kiri = una acción”. Tener en esa misma entidad un acerradero móvil, que recorra toda la zona produciendo la madera.

Anticipó que ya hay gente interesada y que están por forestar cerca de dos mil plantas en la zona de Alcorta y Carreras. También harán lo propio con un productor de Venado. “Tengo fe de que se va a sumar mucha gente. Toda la iniciativa tiene un año de vida y se está afianzando. No hay nadie que nos enseñe porque es algo novedoso. Estamos haciendo nuestras propias pruebas”, contó Zurano.

Además, recordó que conoció a la planta en la década del 80, por un regalo que le hiciera una amistad de Santa Isabel: “Me regalaron dos kiris de Misiones. Y yo llené el pueblo con las plantas. Con mi padre hicimos muchos para regalar. Y después quedo ahí. Ahora como vino este furor, esta era, volví a retomar. Estamos introduciendo una especie foránea. Es un boom. Le tengo mucha fe, por eso apuesto a esto”.


Características

El árbol Kiri, es originario de China y también conocido como árbol Emperatriz. Suele crecer hasta unos 27 metros de altura, con troncos de entre 7 y 20 metros de diámetros. Se caracteriza por sus grandes hojas, que llegan a los 40 centímetros de ancho.

Es un árbol de elegantes proporciones y muy popular como ornamento. Ese fue el motivo por el que se hicieron famosos en Japón, desde donde se difundió a Europa en 1834. Son árboles que alcanzan 20 metros de altura con una copa amplia y en forma de paraguas.

Además de Asia (Corea y Japón), su cultivo se extendió hasta Norteamérica y Europa. A finales de los años 70 se iniciaron trabajos de mejora genética que permitieron diseñar un nuevo híbrido, mejorando notablemente su resistencia a plagas y enfermedades, su capacidad para no modificar su entorno y no afectar a otras especies con las que convive debido a que es un clon estéril que sólo se reproduce en el laboratorio.

Kiri significa “cortar” en japonés. Recibe su nombre porque su madera era muy apreciada y porque se consideraba que se debía podar con frecuencia para así favorecer su rápido crecimiento. En China, cuando una niña nacía, existía una vieja tradición de plantar un “árbol de la Emperatriz” o Kiri.

Su velocidad de crecimiento acompañará a la niña y cuando ésta sea pedida en matrimonio, el árbol se cortará y se usará su madera para artículos de carpintería para su dote. Legendariamente, en la cultura tradicional china, se decía que el ave fénix solo se posará sobre un árbol de Kiri muy fuerte.

Consume más CO2 y produce más O2, que el resto de las especies arbóreas debido a sus grandes hojas y características metabólicas. Un árbol captura un promedio 21,7 kg de CO2 y devuelve 5,9 kg de O2 al día, una cifra superior a cualquier otro árbol conocido en hasta casi diez veces.


Nota: Pablo Rodríguez/ Transmedia Venado

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