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| Por Miguel Angel Santos Guerra. |
- Aplico la pedagogĂa terciaria.
- ¿En quĂ© consiste la pedagogĂa terciaria?, inquiriĂł el interlocutor.
- Muy sencillo. Consiste en que cuando tengo problemas hago lo que se tercie.
Lo que querĂa decir este profesor es que, cuando existĂan dificultades en el aula, actuaba como Dios le daba a entender, como se le ocurrĂa. Es decir, al tuntĂşn, de cualquier manera. Sin mediar investigaciĂłn alguna, sin el rigor de la lĂłgica, sin la ayuda de lecturas o consultas y, claro está, sin la menor aplicaciĂłn de competencias profesionales contrastadas.
No es solo este profesor. Hay muchos profesionales de la educaciĂłn y muchas personas que piensan asĂ. Que no es necesario un conocimiento especializado, que no hace falta más que la intuiciĂłn o la buena voluntad.
Existe el mito muy arraigado en nuestra sociedad de que para ser profesor no hace falta mucha preparaciĂłn especializada. De hecho, para ser profesor universitario nada se pide o se exige referido a las competencias especĂficas de la enseñanza. Basta acreditar que se poseen conocimientos suficientes y que se han hecho investigaciones y publicaciones en la materia que se va a enseñar.
Poco más se hace en la preparaciĂłn de profesores y profesoras de Secundaria. Hasta no hace mucho bastaba seguir un Curso de Aptitud PedagĂłgica que se solĂa realizar de forma apresurada, masificada y escasamente exigente. Ahora es preciso realizar un Master que ha mejorado en algo la situaciĂłn, pero que considero todavĂa insuficiente en duraciĂłn, estructura y exigencia.
En la formaciĂłn de maestros y maestras se han elevado a rango de Licenciatura los estudios que antes eran solo Diplomaturas. Pero todavĂa queda mucho camino por recorrer, ya que la masificaciĂłn es alarmante y la vertiente práctica insuficiente.
Un problema añadido es que llegan a las Facultades de Educación alumnos y alumnas que no han podido acceder a sus estudios preferidos, de modo que se encuentran realizando estudios de Magisterio personas que no solo no deseaban hacerlos sino que rechazan con fuerza su futura condición de docentes.
¿QuĂ© decir de los procesos de selecciĂłn? Acaba de terminar su tesis doctoral, bajo mi direcciĂłn, Marcos Antonio Ruiz Valle, un maestro de cuerpo y alma. Ha hecho un excelente trabajo analizando el proceso de adquisiciĂłn de la condiciĂłn de funcionarios de los maestros y maestras de Infantil y Primaria. Que yo recuerde, ni uno solo de los informantes (Inspectores, Directores, Profesores de Academias, Presidentes y miembros de tribunales, candidatos evaluados… considera adecuado y justo el sistema de acceso a la profesiĂłn docente.
El profesor Xavier Melgarejo ha escrito un libro titulado “Gracias, Finlandia”. Y, hablando del proceso de selecciĂłn de profesores de este paĂs dice algo tan obvio como esto: “El proceso de selecciĂłn del profesorado parte de la base de que para realizar su funciĂłn el profesor debe tener unas cualidades individuales que permitan el desarrollo de su funciĂłn docente”. ¿Cuáles son esas cualidades? Fundamentalmente dos: capacidad educativa y sensibilidad social.
La selecciĂłn se produce antes de entrar en los estudios de FormaciĂłn de profesorado, no despuĂ©s, como hacemos nosotros. De esa manera se ofrecen las plazas que se necesitan y por eso el desempleo de profesorado es mĂnimo. Para acceder a los estudios de Magisterio se pide una media superior a 9 en el promedio de Bachillerato y reválida. Es decir, los mejores estudiantes tienen que dedicarse a esta tarea tan importante. Y el candidato debe demostrar su sensibilidad social por lo que se valora mucho el haber participado en actividades sociales. Concluye el profesor Melgarejo: “Los finlandeses consideran que si la persona en cuestiĂłn no muestra esos rasgos esenciales, se puede dedicar a cualquier cosa, pero no a la educaciĂłn de sus hijos”.
Una vez superada esta fase, cada Facultad organiza una segunda selecciĂłn de los candidatos consistente en una entrevista, el resumen de la lectura de un libro, una explicaciĂłn de un tema ante una clase reducida y la demostraciĂłn de habilidades artĂsticas. Desde la dĂ©cada de los 90 se añadieron dos pruebas más: una de matemáticas y otra de TecnologĂa de la InformaciĂłn.
La entrevista permite explorar aspectos que no pueden apreciarse a travĂ©s de ejercicios escritos. Pienso en la capacidad de comunicaciĂłn, en la actitud social y en la empatĂa, tan importantes en el ejercicio de la profesiĂłn docente. TambiĂ©n permite detectar a personas con trastornos psicolĂłgicos (el margen de error, segĂşn algunos estudios es del 0.025%). El Estado se asegura asĂ (tĂ©ngase en cuenta que la enseñanza pĂşblica supera el 90% en Finlandia) que no entren en la enseñanza personas con problemas emocionales o mentales.
¿QuĂ© decir de la selecciĂłn de los formadores en las Facultades de EducaciĂłn y en las Escuelas de Prácticas? “Si la nota de entrada a las Facultades debe ser superior a 9 y solo consiguen acceder estudiantes tremendamente motivados, nos podemos imaginar la calidad de los profesores de estas facultades que deben enseñar a una Ă©lite estudiantil”, dice Xavier Melgarejo.
Algo parecido sucede en Cuba. VisitĂ© el paĂs durante un mes hace ya muchos años para estudiar su sistema educativo, que tiene luces y sombras. Pero en esta cuestiĂłn los criterios son muy razonables. Quienes, por ejemplo, desean estudiar QuĂmica y hacerse quĂmicos, ingresan en la Facultad de QuĂmica y quienes quieren dar clase de QuĂmica van al Instituto PedagĂłgico de QuĂmica. Para ingresar en la Facultad de QuĂmica hacen falta, pongamos por caso, 92 puntos sobre 100. Para ingresar en el Instituto PedagĂłgico de QuĂmica hacen falta 98 sobre 100. Es decir, los mejores, a la enseñanza.
Quiero decir con estas lĂneas que hay que acabar en este paĂs con la nefasta idea de que quien no sirve para otra cosa, vale para la enseñanza. Quiero decir tambiĂ©n que si la tarea de la educaciĂłn es importante hay que destinar a ella a los ciudadanos mejores y más capacitados del paĂs. Y quiero decir que la sociedad tiene que manifestar a los docentes el aprecio y el respeto que merece la trascendental tarea que realizan.
Además de saber, además de tener la competencia, es preciso querer hacerlo bien. Y para eso están los sistemas de dirección y de evaluación que permiten acreditar que el profesor está desempeñado bien la tarea. Y luego hay que poder hacerlo bien. Es decir, que tiene que haber buenas condiciones para realizar el trabajo. En Finlandia, por ejemplo, cuando en una aula hay un alumno con necesidades educativas especiales, no puede haber más de 10 alumnos.
Desde mi punto de vista, la piedra angular de la mejora del sistema educativo, es el docente. Si no está bien seleccionado y bien formado, si no tiene unas buenas condiciones de trabajo y si no goza del prestigio social que se merece, estaremos abocados al desarrollo progresivo de la pedagogĂa terciaria.
Publicado en http://blogs.opinionmalaga.com/eladarve/ el sábado 5 de abril de 2014.






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