Los semilleros multiplicadores buscan consensuar una nueva ley


Los semilleros multiplicadores buscan consensuar

una nueva ley con ventajas para toda la cadena

Durante una reunión con representantes de ASA y Arpov, la Cámara Argentina de Semilleros Multiplicadores (Casem) planteó los lineamientos del anteproyecto de ley de semillas que desarrolló. En la propuesta se destaca la puesta en marcha de un esquema dinámico y virtuoso para el circuito productivo de la semilla, que permita poner en movimiento a todo el sistema, generando una mayor actividad económica, incremento de puestos de trabajo, con fiscalización estatal adecuada, calidad y trazabilidad de la simiente, que lleguen finalmente al productor.

Una delegación de la Cámara Argentina de Semilleros Multiplicadores (CASEM), integrada por el Presidente de la institución Ing. Agr. Raúl Pagnoni, el tesorero Ing. Agr. José Luis Hotian, el Asesor Legal Dr. Arturo Maderna y el Gerente de la Cámara, Ing. Agr. Edgardo Motto, participaron de una Reunión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con Autoridades de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y representantes de la Asociación Argentina de Protección de las Obtenciones Vegetales (ARPOV). Este encuentro se enmarca dentro de la propuesta de CASEM de reunirse con todas las entidades e instituciones, tanto públicas como privadas, que tienen algún rol o participación en la producción de semillas.

En dicha reunión, se intercambiaron opiniones sobre los temas que hacen al funcionamiento de la cadena de semillas y las dificultades que desde hace tiempo vienen afectando tanto a la producción, como al comercio de semilla legal en el país, que en todos los casos no supera el 25 % del total que se usa en cada campaña, en especial en trigo y soja, pero en líneas generales en todo lo que es autógamas.

Se trataron diversos temas que tienen que ver con la problemática actual de la Cadena de Semillas, como así también se hicieron consideraciones referidas a la Ley de Semillas y los Anteproyectos que se vienen promoviendo tanto desde el Estado como de las propias entidades que representan al sector semillero

Los representantes de ASA reconocieron el valioso rol que los Semilleros Multiplicadores tienen en la Cadena de Semillas. Sin perjuicio de esto último, podemos afirmar que todavía hay visiones diferentes entre ambas entidades sobre determinados aspectos de la cadena semillera y el rol que debe tener cada eslabón de la misma, para que esta funcione equilibradamente en miras de lograr un crecimiento armónico de todo el sector, y que se respeten los intereses que cada uno representa

Desde CASEM, puntualizaron que el mercado de semillas se irá formalizando en la medida que desde el Estado, se adopten políticas que permitan incrementar la producción y venta de semilla fiscalizada. De lograrse esto, se daría más trabajo a los semilleros multiplicadores y por ende también se generaría una mayor recaudación de impuestos (tanto comunales, provinciales como nacionales).

También nuestra institución transmitió a los representantes de ASA Y ARPOV, que otra medida que favorecería la formalización del mercado de semillas, y que a su vez aseguraría al usuario la calidad e identidad varietal de las bolsas que adquiera, se lograría permitiendo a los semilleros multiplicadores “tener la novedad” sobre las nuevas variedades que se ofrecerán al mercado antes que los usuarios, y que se autorice no sólo la primera multiplicación de cualesquiera de las variedades inscriptas, sino que dicha multiplicación sea “libre”, hasta donde lo permite la ley. Esto evitaría el “comercio ilegal entre productores

Respecto del uso propio, desde CASEM se sostiene que dicho derecho debe ser gratuito únicamente para los pequeños productores, dejando en claro que ese derecho no debe desaparecer, sino que debe limitarse. "CASEM tiene muy en claro que hoy no se puede continuar con el actual esquema de uso propio gratuito pero irrestricto que plantea la actual Ley de Semillas, ya que el mismo, tal cual está contemplado en dicha norma, perjudica todo el circuito de la producción de Semillas y a sus actores, porque no hay desarrollo. El usuario no adquiere semilla de calidad y los multiplicadores deben competir en clara desventaja con quienes venden semillas a los productores sin cumplir con ningún registro ni abonar canon alguno. También perjudica al propio Estado nacional, que nunca conoce a ciencia cierta, lo que se está sembrando", subrayaron desde la entidad.

En cambio, desde ASA sostienen que el uso propio debe ser siempre oneroso e irrestricto. "No compartimos esta posición puesto que de adoptarse en la futura ley de semillas ese criterio, ello seguramente limitará el mercado a pocos actores y restringirá la producción y venta, resultando en la práctica un esquema muy perjudicial para nuestro sector, y con graves consecuencias para todo el sistema de producción y comercio de semillas de nuestro país, máxime si ello queda plasmado en una ley", advirtieron de la cámara de semilleros multiplicadores.

En este punto, en Casem reconocieron que hay visiones muy distintas de cómo organizar el futuro del sistema de producción de semillas y de aceptarse solamente el denominado “uso propio oneroso” se afectaría claramente a los semilleros multiplicadores y en definitiva a todo el circuito productivo. Las consecuencias serían las siguientes:

1.- Seguiría como hasta hoy el enorme porcentaje de venta y uso de bolsa blanca, el que sólo estaría parcialmente restringido, por el cobro de una regalía de los obtentores, que los grandes productores podrán manejar como hoy a su antojo.

2.- Disminuiría aun más la venta de semilla fiscalizada, afectándonos directamente a los semilleros multiplicadores y al propio Estado, que no tendría control de la calidad de semilla que se siembra, afectando también a sus arcas ya que disminuirían sus ingresos por la no percepción de los impuestos que gravan dicha actividad.

3.- Los grandes Criaderos se verían beneficiados, pues al venderse menos bolsas, (esto parece una paradoja, pero no lo es) estarían produciendo menos con menor riesgo empresarial, pero recibirían un mayor valor agregado, dado que en ese supuesto, se incrementarían los precios de la semilla y por ende dicho sector recibiría una masa de dinero extra, devenida del cobro de regalías que pacten de las bolsas de uso propio, con los productores.

4.-Tambien se beneficiarían los grandes productores, dado que comprando unas pocas bolsas de semilla fiscalizada, multiplicarían las mismas y podrían –como lo hacen ahora- declarar una cantidad que pacten, pero nunca lo que realmente usan para siembra.- Doble ahorro, se compra poca semilla y se declara menor cantidad que lo que se usa.

5.- En cuanto a los semilleros multiplicadores, muchos de ellos seguirán agonizando sin poder elevar sus volúmenes de producción y venta; y lamentablemente algunos quedaran en el camino.

6.- El Estado seguirá siendo otro de los grandes perjudicados, porque no sabrá que calidad siembra el productor, en especial ante fenómenos adversos, y verá disminuido el cobro de impuestos.

Ante el contexto que hemos descripto, CASEM propone un esquema dinámico y virtuoso para el circuito productivo de la semilla, que permita poner en movimiento a todo el sistema, generando una mayor actividad económica, incremento de puestos de trabajo, fiscalización estatal adecuada, calidad y trazabilidad de la simiente, que lleguen finalmente al productor.

Nuestra propuesta:

1.- Como hasta hoy lo plantea la actual ley de semillas, consideramos que debe permitirse el “uso propio gratuito” sólo a aquellos productores que no superen un volumen de producción o facturación que deberá ser establecido y consensuado entre todos los sectores de la cadena. En este sentido, recordemos que 80% de los Productores sólo siembran el 20 % de la superficie.-

2.- Los usuarios de la semilla que superen un volumen de producción o ingresos que sean determinados por consenso de todos los actores de la cadena, deben comprar la simiente en categoría Certificada o identificada (semilla legal) en todos los ciclos agrícolas. Como ya se ha expresado, hay un 20% de productores que concentran la siembra del 80% de la superficie nacional, es decir en ese porcentaje hay grandes actores que en muchos casos no son productores agropecuarios de profesión, sino inversores que a través de empresas o consorcios de producción, poco aportan a la actividad económica regional ya que solo buscan la renta que les proporcione el negocio agropecuario en determinados ciclos agrícolas o circunstancias coyunturales.-

3.- Estamos convencidos que nuestra propuesta institucional, traería un ordenamiento de la cadena productiva, ya que los Criaderos producirán y venderán semilla original (aplicando cánones por valor tecnológico y/o patentes) y los Semilleros multiplicadores, pasarían a incrementar sus volúmenes de producción y ventas, asegurando a los criaderos el cobro de regalías por patentes y/o por el valor tecnológico que contengan las semillas de acuerdo a las bolsas vendidas. El comercio aumentaría sus ventas y el productor tendría a su alcance semilla con trazabilidad, calidad y en valor adecuado.

4.- También consideramos que el Estado debe hacer lo suyo para disminuir la gran informalidad en la venta de semillas que conocemos como “bolsa blanca”. En ese sentido el Estado a través del INASE, deberá arbitrar los medios necesarios para poder auditar y fiscalizar los circuitos de producción y venta de semillas, y asimismo dictar las leyes necesarias para disminuir la carga impositiva que pesa sobre la semilla (en este último caso, bajando la alícuota del IVA del 21 al 10,50%). También debería crearse un registro de productores a los cuales se beneficiaría con el uso propio; y beneficiarse impositivamente a los usuarios que adquieran semillas de especies autógamas, permitiéndoles a estos que puedan deducir como gasto adicional en la liquidación del impuesto a las ganancias, el 100% del monto deducible por gastos de semillas

CASEM aspira, que todo el circuito productivo comience a generar una actividad económica pujante; que los avances científicos que sean de utilidad para el sector, lleguen a todo el sistema y en especial al usuario y que el beneficio final sea poder aumentar nuestra producción nacional. La aspiración de CASEM es dinamizar todo el circuito productivo, dejando de lado parcialidades.